Un día, poco antes de Navidad, la señorita Smila de regreso a casa encuentra muerto en la nieve a su vecino y amigo, el pequeño Isaias. La versión oficial es que debió de resbalar y caerse. Pero Smila, que le cuidaba a veces y sentía especial ternura por él, sospecha que no es así. Los dos pertenecen a la pequeña comunidad de esquimales groelandeses que viven en Copenhague. Y Smila es, además, experta en las propiedades físicas del hielo. La investigación que lleva a cabo en privado acerca de la muerte de Isaias la conduce a la misteriosa muerte del padre de éste en una expedición secreta a Groenlandia, encomendada por una poderosa empresa danesa involucrada en una extraña conspiración que se remonta a la Segunda Guerra Mundial.
Título: La señorita Smila y su especial percepción de la nieve (Froken Smillas formmelse for sne)
Autor: Peter Hoeg
Año de publicación: 1992
Género: Novela negra, Thriller
Reto viajar leyendo: Dinamarca
1001 libros que hay que leer antes de morir: número 868
Autor: Peter Hoeg
Año de publicación: 1992
Género: Novela negra, Thriller
Reto viajar leyendo: Dinamarca
1001 libros que hay que leer antes de morir: número 868
Hacía años que le tenía echado el ojo a esta novela, pues parecía una buena novela negra, y cuando por fin me animé con ella, me encontré con algo completamente distinto a lo que me esperaba, aunque no es algo precisamente malo.
La historia nos presenta a Smila, una mujer madura groenlandesa que vive en Copenhague. Smila vive en una zona pobre, en pisos que aquí llamaríamos de protección oficial, otorgados por el gobierno. Es una mujer excéntrica, muy cuidadosa con su vestimenta, a la que se podría tachar de antisocial. La relación más cercana que tiene es con su vecino Isaias, un niño desatendido por su madre alcohólica. La historia comienza con la muerte del niño al caer de la azotea de su edificio, que es tachada de accidente. Sin embargo Smila, que es una especialista en hielo con una capacidad de deducción que ríete de Sherlock Holmes, se da cuenta por las pisadas en la nieve de que el niño huía de alguien, así que comienza a investigar las verdaderas razones tras la muerte de Isaias.
La novela tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera, Smila se mueve por Copenhague, investigando a distintos personajes, tirando del hilo que empieza en Isaías, y descubriendo que hay mucho más detrás, una conspiración relacionada con sociedades científicas y personas sin escrúpulos. Una trama que se viene urdiendo desde décadas atrás, y que nos deja ver, a través de los personajes, las instituciones y los lugares por donde Smila se mueve, una ciudad y una sociedad gris, triste y corrupta. También se introducen reflexiones que en ocasiones se me han hecho pesadas, sobre el pasado de Smila, que nos dibuja el marco en el que tienen que vivir los groenlandeses en Dinamarca, un poco marginados por su origen, ya que Isaias también era groenlandés. Se habla mucho de las diferencias culturales entre ambos grupos, lo cual me ha parecido muy interesante, porque no sabía nada del tema.

En la segunda parte, sin embargo, Smila se embarca en un viaje para descubrir el centro mismo de la conspiración. Una parte que funciona como un thriller muy tenso, que te mantiene en vilo constantemente, con giros inesperados, pero ciertamente coherentes, llevándonos a un final que queda abierto en muchos ámbitos, pero que nos da lo suficiente para que no nos indignemos.
No es una novela negra al uso, pues no hay un asesinato reconocido, solo un accidente y una intuición. El sujeto investigador no es profesional, es una marginada con una intuición excelente, eso sí. La novela va más sobre la historia de Smila, su pasado, y su relación con la víctima, lo cual la lleva a intentar descifrar el crimen, dando lugar así a un retrato de un mundo poco tratado en la literatura.
La prosa es lenta, densa, pero sobria y muy minuciosa, recreándose en los pequeños detalles hasta desembocar en momentos en los que la trama se va haciendo comprensible, aunque a veces se pierde mucho en divagaciones sobre diversos temas, por lo que creo, como he dicho antes, que la trama del asesinato no es más que una excusa para hablar de otras cosas. Hay muchísimos personajes y numerosas pistas y pruebas, que te llevan de un sitio a otro, con lo cual se puede hacer algo confusa la historia, pero el personaje de Smila, centro y absoluta protagonista de todo, lo va hilvanando bien.
Ella, como personaje me gusta, es una mujer rara, una antiheroína llena de recursos, pero personalmente me ha caído un poco mal. En cuanto a los demás personajes, están todos bien dibujados y cada uno tiene sus motivaciones y su personalidad muy bien marcadas, aunque, como ya he dicho, al haber tantos, se puede dar lugar a confusión.
La novela tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera, Smila se mueve por Copenhague, investigando a distintos personajes, tirando del hilo que empieza en Isaías, y descubriendo que hay mucho más detrás, una conspiración relacionada con sociedades científicas y personas sin escrúpulos. Una trama que se viene urdiendo desde décadas atrás, y que nos deja ver, a través de los personajes, las instituciones y los lugares por donde Smila se mueve, una ciudad y una sociedad gris, triste y corrupta. También se introducen reflexiones que en ocasiones se me han hecho pesadas, sobre el pasado de Smila, que nos dibuja el marco en el que tienen que vivir los groenlandeses en Dinamarca, un poco marginados por su origen, ya que Isaias también era groenlandés. Se habla mucho de las diferencias culturales entre ambos grupos, lo cual me ha parecido muy interesante, porque no sabía nada del tema.

En la segunda parte, sin embargo, Smila se embarca en un viaje para descubrir el centro mismo de la conspiración. Una parte que funciona como un thriller muy tenso, que te mantiene en vilo constantemente, con giros inesperados, pero ciertamente coherentes, llevándonos a un final que queda abierto en muchos ámbitos, pero que nos da lo suficiente para que no nos indignemos.
No es una novela negra al uso, pues no hay un asesinato reconocido, solo un accidente y una intuición. El sujeto investigador no es profesional, es una marginada con una intuición excelente, eso sí. La novela va más sobre la historia de Smila, su pasado, y su relación con la víctima, lo cual la lleva a intentar descifrar el crimen, dando lugar así a un retrato de un mundo poco tratado en la literatura.
La prosa es lenta, densa, pero sobria y muy minuciosa, recreándose en los pequeños detalles hasta desembocar en momentos en los que la trama se va haciendo comprensible, aunque a veces se pierde mucho en divagaciones sobre diversos temas, por lo que creo, como he dicho antes, que la trama del asesinato no es más que una excusa para hablar de otras cosas. Hay muchísimos personajes y numerosas pistas y pruebas, que te llevan de un sitio a otro, con lo cual se puede hacer algo confusa la historia, pero el personaje de Smila, centro y absoluta protagonista de todo, lo va hilvanando bien.
Ella, como personaje me gusta, es una mujer rara, una antiheroína llena de recursos, pero personalmente me ha caído un poco mal. En cuanto a los demás personajes, están todos bien dibujados y cada uno tiene sus motivaciones y su personalidad muy bien marcadas, aunque, como ya he dicho, al haber tantos, se puede dar lugar a confusión.
En conclusión, una novela negra atípica, muy gris, o tal vez blanca, como el hielo y la nieve que Smila tanto domina, que explora las facetas más oscuras de las instituciones científicas, terminando en un punto que no imaginarías nunca. La recomendaría, aunque me dejó una sensación un poco desagradable, de desasosiego, pero sin duda, es interesante de leer.
UNA OBRA DE ARTE PARA ESTE LIBRO
¿Y vosotros? Conocíais la novela? ¿La habéis leído?

