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Recorrido iconográfico: Leda y el cisne

lunes, 19 de marzo de 2018

¡Hola! Para este viernes os traigo un recorrido iconográfico. Hace ya bastante tiempo, en los inicios de este blog, conté que me encantaba reunir distintas versiones artísticas de un mismo episodio, porque suelen ser muy diferentes entre sí. Cada detalle cambia el significado, y cada época se vale de una misma historia para contar algo diferente, relacionado con ellos mismos. Por eso, me parece un ejercicio apasionante.

Hoy, el episodio iconográfico que traigo es el de Leda y el cisne




(Sí, Leda, como en Orphan Black)

Leda era la esposa de Tíndaro, el rey de Esparta. Era una mujer bella y hermosa, así que, obviamente, Zeus tenía que añadirla a su colección de amantes. Si no conocéis la voracidad sexual de Zeus, os invito a investigarla, porque tela marinera. A él le valía todo para procrear. Cambiaba de forma para ligar como si fuese lencería sexy. Literalmente, ahora lo veréis.


 (Si conocéis a Zeus y pensáis que lo que le hacía falta era una buena colleja, os invito a que leáis Rojo y Oro, de Iria G. Parente y Selene M. Pascual, porque ahí se las dan todas.)

El caso, tenemos a Leda, super guapa, cumpliendo deberes maritales con su marido, Tíndaro, rey de Esparta. Zeus, desde el Olimpo (esto es un total invent mío, pero me gusta imaginármelo así), se dice a si mismo que el no va a ser menos. Quiere a Leda. Pero Leda no iba a acceder a engañar a su marido con nadie, por muy dios que fuese. Pensemos... ¿De que modo consigo que la virtuosa Leda me siga el rollo?

¡Un cisne!

Zeus cuando se le enciende la bombilla

Efectivamente. Mi amigo Zeus se convierte en cisne para llegar a Leda, que se encuentra paseando a la orilla de un lago. Y Leda, no me preguntéis cómo, pues se queda embarazada de Zeus, porque imagino que con un dios no, pero ser infiel a su marido con un cisne, pues oye, no es lo mismo. 

El caso es que, a los nueve meses, Leda tiene cuatro hijos, dos niños y dos niñas. En algunas versiones, lo que Leda pone son cuatro huevos (por aquello del cisne). Pero eso no es lo mejor, no. Lo más diver es que dos hijos son de Zeus y los otros dos son de Tíndaro. Helena y Pólux (Sí, la Helena de Troya que desató una guerra porque era la mujer más bella del mundo), eran hijos del Dios y, por tanto, inmortales. Por el otro lado estaban Castor y Clitemnestra, que eran mortales, como hijos de rey.

En el arte, el episodio de Leda y el cisne ha sido muy representado. Hay tantas obras en torno al tema que creo que son inabarcables. En la antigüedad se representó poco, pero a partir del Renacimiento, el episodio coge un impulso artístico enorme, que sigue existiendo aún hoy en día. Incluso el ballet se ha interesado por este episodio.


ALEXANDER SERGEEV Y OLGA ESINA
La iconografía de Leda se ha utilizado principalmente como recurso para expresar la sensualidad de forma sutil, o directamente el erotismo de manera explícita. Hubo pocas representaciones durante la antigüedad clásica (aunque haberlas, haylas), pero cobró muchísimo impulso durante el Renacimiento, donde por lo visto pensaban que mostrar una relación sexual con un cisne era mucho más puro y menos pecaminoso que una relación sexual entre humanos. No vamos a meternos ahora en la mente de la gente renacentista, porque no fueron los únicos en pensarlo: en la actualidad, siguen surgiendo numerosas interpretaciones artísticas de Leda y el cisne.


Cerámica griega de figuras rojas - Periodo clásico tardío



Aquí vemos una representación algo cándida de la Grecia clásica, con Leda dando al cisne un beso que se nos puede antojar casto si lo relacionamos con algunas representaciones eróticas del mismo periodo o con otras obras que tratan a Leda y el cisne. De formas fluidas y de gran belleza, nos muestra a grandes rasgos el episodio central del mito.


Leda y el cisne - Leonardo da Vinci (Copia de Cesare di Cesto)



Una obra desaparecida de Leonardo que conservamos a través de bocetos, copias y réplicas. Surge al amparo de la corriente renacentista de estudio del desnudo femenino iniciada por Botticelli en El nacimiento de Venus. A los pies del cuerpo apolíneo de Leda encontramos a sus hijos, saliendo de sus huevos por pares, resumiendo todos los episodios del mito.

Leda y el cisne en el palacio de Fesch Ajaccio - Paolo Veronesse



El Renacimiento Manierista de Veronesse nos acerca más al movimiento barroco, con más movimiento, una sensualidad más voluptuosa y explicita, envuelta en una típica opulencia veneciana. Una obra maravillosa, donde el lujo en las texturas que rodean a la escena ayudan a explicar la naturaleza de la misma.


Leda y el cisne - François Boucher (1741)





El siglo XVIII nos trae representaciones tan explicitas como ésta. Encargos muy habituales para las habitaciones privadas, obras que nunca se daban a conocer ante el gran público, dado el gran escándalo que se hubiese producido de haber pasado eso. El mito se adapta a la escenografía de la época en la que se pinta y volvemos a ver la opulencia equiparándose a la sensualidad igual que en la obra de Veronesse.

Leda - Norman Lindsey (1929)




En el lado opuesto a la representación anterior tenemos este grabado de los años veinte, que se inspira claramente en los libros de grabados británicos del siglo XIX. Una dama delicadamente ataviada pasea al lado de unos cisnes. Es una representación muy sui generis del mito, que poco tiene que ver si no la ponemos en contexto.

Leda atómica - Eugenio Salvador Dalí (1949)



El surrealismo también tocó este tema de la mano de el conocido pintor español, Salvador Dalí. Con un fondo mediterráneo y una deconstrucción clásica, Dalí retrata a su esposa y musa, Gala, de forma totalmente etérea, con gran presencia en el centro de la pintura. 

Leda - Dino Valls



Me gusta traer esta ultima visión, más contemporánea, de los años sesenta, que representa el mito de forma aséptica, sin mucha contextualización, captando la historia con unos valores más contemporáneos, exhibiendo así una crítica a la sociedad actual. Un buen ejemplo de como un mito o un arquetipo iconográfico ajeno a nuestra época puede ser utilizado para hablar sobre la misma, otorgándole un significado nuevo.

¡ Y ya está! este ha sido el recorrido iconográfico sobre Leda y el cisne. Espero que os haya gustado mucho y que me digáis si os gustaría ver más entradas de este tipo y que iconografías o historias os gustaría ver en próximas entregas.

¡Un besoooo!

Reseña literaria: Lady Midnight - Cassandra Clare (Cazadores de sombras: Renacimiento #1)

lunes, 12 de septiembre de 2016


Han pasado cinco años desde el final de Ciudad del Fuego Celestial. Los padres de la Cazadora de sombras Emma Carstairs fueron asesinados y desde entonces su hija no ha dejado de buscar al culpable. Ella, junto a su parabatai, Julian, empiezan a investigar una demoníaca trama que se extiende por los lugares más glamurosos: desde Los Angeles hasta las playas de Santa Monica. Emma no puede evitar la poderosísima atracción que siente hacia su compañero, una relación que las leyes de los cazadores prohíben. Una auténtica caja de sorpresas que enlaza tramas, personajes y conexiones de los descendientes con sus ancestros.



Título: Lady Midnight
Autora: Cassandra Clare
Año de publicación: 2016
Género: Fantasía Juvenil
Editorial: Destino

Aviso desde el principio. Me cuesta ser parcial con un libro de Las crónicas de los Cazadores de Sombras. Me cuesta mucho, porque cada vez que abro uno aparece una Rocío de diecisiete años que acababa de terminar los exámenes del instituto, y a la que, en una tarde de piscina, una de sus mejores amigas le endosó Ciudad de Hueso, y se vio prácticamente obligada a leerlo.

A esa Rocío de diecisiete años le encantó la trilogía. Nunca había leído fantasía urbana hasta entonces, y aunque fuera en unos términos totalmente juveniles, me fascinó. El caso es que la autora ha seguido ampliando y ampliando el universo que creó con numerosos libros. Aunque algunas veces sus historias y su prosa han decaído, en otras ocasiones incluso ha mejorado (la precuela de los orígenes me gusta más que la historia original). 


Con Lady Midnight, la autora inicia otra trilogía que promete ser igual de intensa que las anteriores. Los protagonistas de ésta son Emma Carstairs y Julian Blackthorn. A ambos personajes los conocimos en Ciudad del fuego celestial, cuando eran pequeños y vivieron unos sucesos que desbarataron a su familia. Los padres de Emma murieron asesinados, y ella esta convencida de que no se ha encontrado al culpable, con lo que siempre está investigando. La familia de Julian se resintió con la muerte del padre, y la desaparición y el exilio de los dos hermanos mayores, Helen y Mark, por ser en parte hada. De modo que Julian desde que era apenas un niño, ha tenido que cuidar al resto de sus hermanos: los mellizos Livia y Tiberius, Drusilla y Octavian. Emma y Julian son parabatai, de modo que ambos lidian con toda esta situación juntos. En su entorno también podremos conocer a Cristina Rosales, una joven cazadora de sombras mexicana, Johnny Rook y su hijo Kit, que trabajan en el mercado de las sombras, o Malcolm Fade, el brujo supremo de Los Ángeles, además de algún otro nuevo personaje que irá apareciendo a lo largo de la lectura, así como algún que otro viejo conocido (Siempre es un placer leer algo de Magnus Bane).

En todo el contexto de la paz fría, que aparta a los cazadores de sombras de todo contacto con el pueblo feérico, Emma se dedica a investigar unos asesinatos que cree relacionados con los de sus padres, pero en los que ha habido hadas involucradas. Todo se complica cuando éstas últimas se alían con ellos en la investigación, al margen de la clave, aprovechado la conexión familiar de los Blakthorn con estos subterráneos.

Por tanto, todo el desarrollo de la investigación irá íntimamente ligado al desarrollo personal de los personajes, sus sentimientos y sus historias. Por primera vez en la saga, no todo esto se centra en el personaje femenino. Emma no es una recién llegada a este mundo, como lo eran Clary o Tessa, sino que de hecho, es una Cazadora de sombras muy bien preparada. Por tanto su intento de vendetta comparte protagonismo con la carga que Julian lleva sobre sus hombros, o sus propios conflictos interiores, haciendo de éste último uno de los mejores personajes masculinos de Cassandra Clare.

Y es que, mediante la situación de la familia Blackthorn, Cassandra Clare encuentra un hueco para hablar de familias disfuncionales en cierto modo, sin progenitores, con unos hermanos mayores que soportan más responsabilidad de la que deberían tener. Julian es un chico muy joven que se ha visto en la tesitura de tener que criar a sus hermanos, y por eso mismo su relación con ellos no es la que quisiera, ya que ha tenido que ser maduro y responsable en todo momento. La autora plasma a la perfección el peso de la responsabilidad que lleva Julian sobre él, y la atmósfera agobiante que lo envuelve debido a esta situación, que se complica cuando Mark, uno de los hermanos medio hada, vuelve a estar con ellos, pero resulta que es una persona totalmente diferente.


También se aborda el tema de las relaciones amorosas prohibidas. Y es que, durante toda la saga, nos han hablado de la profunda conexión entre parabatais y como su relación está más allá del sentimiento romántico... pero Julian y Emma, parabatais desde los catorce años, han desarrollado sentimientos diferentes. Sentimientos que, por otro lado, viendo todo este tema desde su punto de vista resultan muy naturales, pero que se rodean del aura de lo prohibido, lo cual enfatiza una relación que nos remonta al arquetipo de Eros y Tánatos. Y es que los sentimientos afloran tras situaciones de serio peligro para ambos protagonistas.

 Toda esta trama no hará sino añadir más presión al entorno de la investigación y la trama familiar de los Blackthorn, aunque algunas explicaciones acerca de las prohibiciones que pesan sobre los parabatais no me han convencido. No me ha resultado creíbles y da la sensación de que la autora las ha puesto ahí para crear conflicto para los siguientes libros de la trilogía. Es una parte que se aborda de manera muy precipitada.

Por otra parte, la trama de Emma y su investigación para vengar a sus padres se entremezcla con la de la familia Blackthorn con el punto de las hadas en común. Esto despliega la habitual fantasía urbana de Cassandra Clare, un estilo juvenil impecable, lleno de momentos de acción y de recursos intertextuales que se integran perfectamente en la trama, ayudándola a seguir adelante. La utilización del poema Annabel Lee, de Edgar Allan Poe, así como el uso de elementos propios del lugar donde se desarrolla, Los Ángeles, dotan a la historia de una ambientación propia, que adquiere el carácter del mismo lugar, como ya ocurría con Nueva York en The mortal instruments, o con el Londres Victoriano de The Infernal Devices. También aparecen una galería de personajes secundarios muy carismáticos, entre los que hallamos a Brujos, cazadores de sombras mexicanos (lo cual mola muchísimo, porque hay uno que se llama Diego Rocío Rosales... no le bastaba con mi nombre, que también tiene el de mi pueblo XDDD), y numerosas hadas, grupo de subterráneos que siempre me ha fascinado.


Todo esto, más el añadido de unos personajes carismáticos y una historia apasionante, de la que yo estoy deseando ver más, hace de esta nueva entrega de la saga, otra vez, de lo mejorcito que, en mi opinión, se publica en literatura juvenil fantástica a día de hoy.

UNA OBRA DE ARTE PARA ESTE LIBRO

AMOR SACRO Y AMOR PROFANO - GIOVANNI BAGLIONI - 1602 - GALLERIA NAZIONALE D'ARTE ANTICA, ROMA

 
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